LAS CERTEZAS ANIMAN LA VIDA
Es un tiempo complicado el que vivimos, sobre todo porque en él hay crisis de certezas, de realidades, experiencias, valores, verdades que teníamos claras en nuestra vida, ahora, nosotros mismos, las ponemos en cuestión, cuando llega alguien y nos las cuestiona. Nosotros mismos barrenamos nuestros cimientos, antes sólidos y ahora a merced de los vientos de las redes sociales.
No ya de otras verdades que podamos encontrar, sino de lo que alguien dice, o de lo que alguien dice que dijo. Nos cuenta defender nuestras convicciones y si lo hacemos, no es desde el razonamiento y el diálogo, sino desde la ignorancia más supina, que echamos sobre los demás, de una manera radical y a veces, hasta violenta. Porque que curioso, hemos caído en el “los demás se equivocan, y solo yo tengo la razón”.
Es decir, no hemos buscado el equilibrio, sino que nos hemos radicalizado por uno u otro extremo, y los radicalismos intolerantes e intransigentes son siempre malos, porque acaban dejando ver la gran ignorancia que puedo llegar a tener. Y eso nos puede llevar a no ver a los demás como compañeros de camino, sino como enemigos, a no apreciar la diferencia como causa de riqueza, sino de enfrentamiento. Y que peligroso y malo es ver a una persona de Iglesia enfrentada con los demás por su inamovible certeza falsa, que ni es vivida, ni le sirve para encontrarse con Dios y mucho menos, con los demás.
Este domingo, la Palabra de Dios nos presenta la certeza de unos jóvenes hebreos a los que no les importa morir porque confían en que Dios les dará la vida después de la muerte, creen que la resurrección vale más que los tormentos. Y Jesús, que nos anuncia como nuestro Dios es un Dios de vivos y no de muertos, ante la tonta pregunta de los saduceos sobre la resurrección. Nos invita a descubrir que, aunque nosotros nos esforcemos, ilusamente, en matar y desterrar a Dios de nuestra vida o de hacerle decir lo que no dice, él siempre estará dándonos vida y animándonos a vivir, a crecer desde la certeza de nuestros valores y de nuestra experiencia de vida. No dudemos de lo que tenemos no tenemos que dudar, no caigamos en las trampas de las redes, de los que parecen ser más influyentes, de lo que otros dicen que está o no está de moda; sino que, más bien, vayamos por el camino que nos hace crecer siendo siempre nosotros mismos.

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