viernes, 6 de septiembre de 2019

Palabras del Párroco

LAS COSAS CLARAS Y CON DECISIÓN

Cuando tomamos decisiones es para llevarlas termino, sobre todo porque son actos de nuestra conciencia que nos llegan después de un serio discernimiento, y de ahí que pongamos tanto interés en lo que decidimos y en lo que ello conlleva.

Cuando elegimos el camino que queremos seguir, debemos ser fieles a esa elección y saber los medios que necesitamos para que todo esté de acuerdo con lo que estamos recorriendo, porque de lo contrario, correremos el riesgo de quedarnos en medio o de no conseguir el fin propuesto porque nos dejamos llevar por lo que otros digan o piensen.

Este domingo, la Palabra de Dios nos recuerda que debemos ser fieles a la elección que hemos tomado, aceptando los riesgos que ello nos trae y con los que debemos ser consecuentes. Eso no quiere decir que tengamos que ser unos masoquistas o vivir en la irrealidad, sino que debemos asumir todo lo que nos viene en el camino que estamos recorriendo, sabiendo que siempre hay llanos, piedras y hasta agujeros, pero no deben llevarnos a desanimarnos, sino a luchar por vencer los obstáculos y siempre seguros de que no estamos solos para conseguirlo.

En cristiano y en creyente, avanzamos sabiendo que, nuestras elecciones nos harán crecer y madurar, dar lo mejor de nosotros mismos y testimoniar con nuestras obras la ternura y la misericordia de Dios, pues si hemos optado por él y por el seguimiento de Cristo, debemos tener claro lo que eso supone y de que no es una cuestión de un día o de una fecha concreta para ser vistos por los demás, sino que es para siempre, porque hay que ir ahondando en esa elección que hemos hecho y que debe suponer un cambio de vida y de actitudes en nosotros.

Esto es, quizás, lo más complicado, saber que el encuentro con Cristo nos cambia la vida, cuando lo hacemos en serio y dejamos que él vaya siendo compañero de camino y, por lo tanto, ayuda en el itinerario de cada día. Él nos hace seguir siempre adelante, no rendirnos ante las contrariedades o los varapalos de la vida, sino que más bien, nos da nuevas fuerzas y nuevos alicientes para que, fiados de él, no nos quedemos en las cunetas de los problemas, sino que sigamos avanzando por la apasionante aventura de vivir.

Aunque no la celebremos por caer en domingo, celebraremos la fiesta de la Natividad de la Virgen María. Ella es la mujer de la elección segura y firme, la que confió y sin mirar a tras, se puso en manos de Dios para siempre, que ella nos ayude ha hacer nosotros lo mismo.

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